Eduardo Barreiros
Una vida dedicada a la automoción

   Un buen puñado de gallegos puso en sus vidas miles de kilómetros y un océano de por medio. Eduardo Barreiros fue uno de ellos. Nació en una pequeña aldea de Orense, Gundiás, el 24 de octubre de 1919. El continuo impulso que durante seis décadas le llevo a crear, le hizo volver a Cuba. Volvía a empezar. De nuevo los motores estaban en el centro de su vida. Poco después, su aventura tocaba a su fin. Era 1992.
   Eduardo Barreiros fue un infatigable trabajador. Lo hizo prácticamente desde que se tuvo en pie: primero ayudando a su padre a fabricar cedazos, a lavar el primer autobús de línea que compro la familia y, como no, a reparar las múltiples averías que tenia aquel primer Panhard Levassor adquirido por su padre. La mecánica se había cruzado ya en su camino, era apenas un aprendiz de adolescente.
Con la guerra civil a sus espaldas -marcho voluntario con 17 años- Eduardo Barreiros tomo las riendas de la familia. Corría el año 1939. El joven Eduardo compra un viejo autobús Chevrolet de 1925, y una corrda carrocería . Ésta es mas larga que el chasis del Chevrolet por lo que debe alargar la distancia entre ejes si quiere que aquella raída carrocería encaje en el chasis. Su trabajo incansable lleva a seguir con este rompecabezas automovilístico. En 1941 ya tiene tres autobuses para dar servicio a la línea adjudicada: Orense-Parada del Sil-Orense.
El despegue de Barreiros se produce en 1945. Vende su línea de autobuses por seis millones de pesetas. Y, paradojas del destino, su primera gran empresa no tiene nada que ver con la mecánica: funda Barreiros Empresa Constructora (Becosa). Se presenta a concurso para la reparación de las maltrechas carreteras gallegas. Las adjudicaciones de obras le permiten salir adelante; además, con sus conocimientos mecánicos puede reparar e incluso construir alguna maquinaria de obras publicas.
Llevaba un año de matrimonio, 1947, cuando Eduardo Barreiros da el gran salto. Decide presentarse a las obras de ampliación del puerto de Castellón. Sigue con su empresa constructora y se da cuenta de que necesita reducir costes. Transforma entonces los motores de gasolina de los viejos camiones de la guerra, a ciclo Diesel. Un par de años después, 1949, cree que esa actividad transformadora puede ser una empresa rentable. Le ofrecen unos terrenos en Villaverde (Madrid) para instalarse con esa actividad. Así lo hace. Y, en 1952, tras nacer su hija Mariluz, decide trasladarse a Madrid: punto equidistante entre Orense y Castellón, donde estaban sus dos grandes núcleos de actividad.
En 1952, Eduardo Barreiros ya tenia una plantilla de 50 trabajadores en Madrid. Transformo de gasolina a Diesel unos 700 motores. Las etapas de su vida empresarial se quemaban a velocidad vertiginosa: de transformar motores paso a crear lo suyos propios. En 1954 funda Barreiros Diesel. Y, en 1957, empieza a fabricar su primer vehículo: un camión todo-terreno destinado al ejercito Portugués: se le llamo "El abuelo". El propio Barreiros fue quien se puso a los mandos para demostrar sus excepcionales cualidades campestres. Eduardo Barreiros volvió a demostrar, de nuevo, que era un adelantado a su tiempo: aprovecho la entrega de 300 unidades de este camión para montar una caravana publicitaria y, además, invitar a la prensa a compartir viaje con los hombres de Barreiros.
Tras el camión militar llego el civil. Comenzaba la leyenda Barreiros. Era 1959. En 1960, el primer año completo de ventas de camiones, si ENASA -que hasta entonces había fabricado vehículos industriales en monopolio- matriculo 1.990 unidades, Barreiros alcanzó las 724. Además era el numero uno indiscutible en la venta de motores.
La empresa Barriros ya no solo era fruto del trabajo apasionado de su fundador y de la ayuda de sus hermanos. Don Eduardo, como le llamaban sus empleados, se había sabido rodear de excelentes colaboradores. y además, delego en ellos. Algo, incluso hoy, poco habitual y , mucho menos entonces.
Incansable, con su consorcio de empresas funcionando a pleno rendimiento, Eduardo Barreiros comienza a pensar en 1960 en fabricar automóviles. La España de los sesenta tenia una media de 9 automóviles por 1.000 habitantes. Había mucho terreno por conquistar.
Tres años después, en 1963, se anuncia la fabricación del Dodge. En aquel año Barreiros había fabricado 4.999 camiones, 3.201 tractores y 7.709 motores. Pero seria en 1965 cuando el primer Dodge Dart salio de las líneas de fabricación de Villaverde: costaba 240.000 pesetas. Francisco Franco, entonces jefe del estado, inauguraría en 1966 la cadena de montaje del Simca 1000. Barreiros apostaba por un coche mas asequible para las economías familiares españolas.
Barriros sigue adelante con su empresa. En ella ha entrado ya de lleno Chrysler Corporation. A pesar de los desmentidos de la existencia de crisis en la compañía. lo cierto es que en 1969 Eduardo Barreiros presenta la dimisión y sale de la empresa que había fundado en 1954. Atrás quedaba toda una vida de esfuerzos y 24 empresas fundadas. En 1980, crearía la ultima, Dimisa (Diesel Motores Industrias S.A.), para la investigación y desarrollo de motores Diesel modulares en V. Con esta misma empresa fue con la que comenzó su aventura Cubana. De nuevo iba a transformar motores gasolina a Diesel, era el año 1984. Años mas tarde, el gobierno cubano, a través de la Universidad de la Habana le concede el Titulo de Doctor Honoris Causa en Ciencias Técnicas.
   La aventura del empresario, del hombre inquieto e inteligente, trabajador infatigable, escribía sus últimos renglones como había empezado: creando

   Don Eduardo Barreiros fallece en La Habana el 19 de Febrero de 1992.

Textos y fotos: Revista Autopista 40 aniversario.

 
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